Sabios conoci: Sabios para otros y necios para si
Cuando conocí el valle de Aran el año 1974 tenía yo 18 años y me enamore de la exuberante hermosura natural de este valle desde el primer instante, el impacto emocional que me causo fue muy fuerte, quien suscribe ha pasado parte de su infancia en el valle de Tena y a pesar de estar acostumbrado desde mi infancia a ver paisajes alpinos desde aquel mismo momento supe que cuando volviera a España, mi hogar estaría en el valle de Aran. El año 1988 por fin pude realizar mi sueño de juventud y junto a mi esposa y mis dos hijos pequeños nos vinimos a vivir al pueblo de Tredos, Naut Aran. Al principio cuando llegas a un lugar para vivir intentas adaptarte y entrar a formar parte de la comunidad poco a poco, nosotros así lo hicimos y la verdad es que no siendo fácil en ocasiones comprender la mentalidad sencilla pero cerrada y tosca del hombre y mujer rural, nosotros nos adaptamos y aprendimos a convivir respetando la personalidad y costumbres de los lugareños, al pasar los años y sin yo mismo darme cuenta comencé a experimentar un cambio en mi interior y comprendi que así como mi familia habíamos venido a vivir al valle atraídos por la belleza de unos pueblos integrados en el paisaje natural, los especuladores e inmobiliarias avian creado un grave problema urbanístico y medioambiental, urbanistico porque los especuladores avian sembrado entre vecinos las semillas de la envidia y el rencor, pueblos enteros que estaban deseando poder vender sus inmuebles y terrenos urbanizables para cambiar su estatus social, y un problema medioambiental porque en ningún momento han tenido en cuenta ni los unos ni los otros la necesidad de proteger y conservar nuestra biodiversidad en fauna y flora, nuestro más preciado tesoro.
Cuando vine por primera vez al valle de Aran era yo muy joven y no me fijaba en ciertas cuestiones, cuando vine a quedarme a vivir con mi familia enseguida comprendí que de visita el valle era muy hermoso pero que vivir y trabajar era otra cuestión muy diferente, que la diversidad solo contamos para cubrir los puestos de trabajo, que nuestras posibilidades reales de poder sentirnos araneses/as un dia eran y son inexistentes para la mayoría por simple cálculo, como es el que no podamos adquirir o alquilar una vivienda a no ser que compremos o alquilemos a precios especulativos del mercado turístico lo cual es imposible para nuestras humildes economias, solo reservado para los que prosperan económicamente y son muy pocos los casos que se dan, los trabajadores/as tenemos que pagar los mismos alquileres que los turistas, cobrando sueldos según convenios que no nos dan para vivir, vemos que nuestros hijos no tienen posibilidad de planificar sus vidas en Aran y cuando han dejado aquí los mejores años de sus vidas, hartos de ir de un pueblo para otro cambiando de viviendas y viendo que ahorrar aquí es imposible, se ven obligados a marchar los que tienen dónde ir, lo cual me ha hecho reflexionar mucho y como no puedo evitar ver y oír lo que pasa a mi alrededor año tras año sin sentir desazón, me veo obligado moralmente a luchar por un futuro más justo y equilibrado para todos/as las personas que un día decidimos venir a vivir y trabajar a este valle buscando tener una vida digna. La conciencia es a la vez testigo, fiscal y juez.
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